La memoria es un espejo roto
Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
— Jorge Luis Borges
Esta exposición propone un recorrido en torno a la idea de movimiento e ilusión, generando desplazamientos visuales a través de superficies y ritmos dispares. Mediante lenguajes vinculados a la abstracción geométrica, el arte óptico, el cinetismo y la experimentación espacial, cada artista aporta una mirada propia sobre la relación entre percepción, tiempo y memoria.
Desde la geometría esencial hasta la búsqueda tridimensional, desde lo telúrico hasta lo digital, las obras reunidas activan tensiones entre forma, color, vacío y volumen, situándose en un espacio intermedio entre tradición e innovación. Así, incorporan herramientas contemporáneas a la reinterpretación de los legados históricos, dialogando con la tecnología, el contexto cultural y la experiencia sensorial.
Incluso aquello que se aleja de lo reconocible o se acerca a la abstracción pura tiene su origen en un lugar previamente habitado por la memoria; una memoria fragmentada, inestable e inconclusa, como un conjunto de espejos rotos.





