Órbita galega

    • Fundación Luis Seoane, A Coruña - Festival Intersección
    • Del 17 al 31 de octubre de 2022
    • Artistas exposición: Alberte Pagán, Cabanes Fontao, Belén Montero, Monica Mura, Juan López, Pablo Agma y Raquel Álvarez, Laura Tabarés.
    • Artistas monocanal: Alberto Ardid, Alba Matilla, Alba Villar, Roi Fernández, Eva Díez, Iria Vázquez.
    • Fotografías: Andrea Rodríguez / Sara Donoso

    Comisariado de la sección Galicia en INTERSECCIÓN. Festival de Arte Audiovisual Contemporáneo.

    Una de las claves que desde el inicio ha querido servir como elemento diferenciador de Intersección ha sido apostar por la fusión de las artes, comprendiendo la especificidad correspondiente de cada proyecto pero tratando de quebrar las lógicas que imponen un modelo de etiquetas como elemento disgregador. En este sentido, se busca que los canales de exhibición sean cada vez más amplios conformando una plataforma plural en la que tengan cabida las diferentes ramificaciones del medio audiovisual. Si la sección gallega del festival ha sabido reunir año a año una nómina de creadores y creadoras tan interesantes como dispares, donde el lugar común se marca desde la diferencia y permite la riqueza de nuestro ecosistema artístico, en esta ocasión son todavía más notables los esfuerzos por sugerir nuevos diálogos. Por primera vez, la sección Galicia cuenta con representación en dos formatos: el expositivo y el monocanal. Desde siempre, hemos perseguido esta interrelación entre formatos en todas las propuestas que forman parte del cartel de Intersección, aunque también es necesario jugar entre los límites para poner en valor los resultados de todo este esfuerzo colectivo. La sección gallega crece para permitirnos ampliar los registros con los que trabajamos y dotar de una mayor consistencia la cobertura de artistas en órbita.

    En muchas ocasiones el arte es empleado como herramienta de crítica social, reconfigura o subraya determinados comportamientos que pueden servir como alegorías de las carencias del mundo. Es significativa aquí la estrategia de Laura Tabarés, quien emplea el software 3D para dar vida a un relato creepypasta en torno a la figura del Softboy (un chico sensible e intelectual), un personaje arquetípico con el que llamar la atención sobre la llamada masculinidad blanda y su papel en la adulteración de la violencia machista. Las experiencias, sociales y personales, pueden servir como medio de denuncia a través del activismo plástico. Como la obra de Cabanes Fontao, atravesada por un corpus teórico centrado en la investigación de la contaminación plástica del planeta, en un trabajo que implica la recogida de residuos reconvertidos en nidos de luz para, en esta ocasión, hacerlos dialogar con un video donde se funden culturas y musicalidades. Otra de las inquietudes revisadas desde la óptica de las artes es el interés, desde un punto de vista casi filosófico, por las nuevas realidades virtuales. Con Dígitos, Alba Mantilla nos sumerge en una suerte de distopía que conduce a repensar los límites de la percepción al aportar una interesante reflexión sobre el vagar de los cuerpos en un espacio donde el concepto de muerte muda de significado y aspecto. La era de las pantallas puebla también el universo de Belén Montero en una instalación site-specific que modifica la realidad arquitectónica del espacio inundándola de formas que nuestro imaginario fácilmente reconoce como los hashtag# de las redes sociales. Surge, de nuevo, el peculiar encuentro entre lo físico y lo digital.

    Otros artistas analizan la propia concepción del medio audiovisual hasta radicalizar sus límites. Mientras Alberte Pagán mantiene su carácter militante y nos presenta “la película más corta posible”, compuesta por un único fotograma, Alberto Ardid desarma el concepto de monocanal jugando con una auto-referencialidad en bucle que acaba por descontrolar los campos magnéticos del medio. Asimismo, Juan López propone un choque de realidades a través de una instalación en la que investiga las relaciones entre sonido y acontecimiento, entre las fórmulas para enfrentar los diferentes códigos de lectura. Existen múltiples posibilidades a la hora de explorar la imagen, tantas como relatos derivados. Uno de ellos es planteado por Roi Fernández en Contra la imagen, fuego escita, experiencia de exploración plástica y conceptual desde la que acercarse a los pensamientos y reacciones humanas a través de material de archivo extraído de tres noticias inconexas que, reconfiguradas, ubican nuevos modos de ver.

    Por otro lado, hay quien emplea el medio para enfrentarnos ante la pantalla y recrearse en los tiempos lentos, como Eva Díez y sus paisajes poblados de reflejos y luz, de una energía donde la casa, cubierta de espejos y despojada de su contexto original, refleja y es a su vez reflejada para fundirse en la naturaleza y sugerir otros modos de habitar el mundo. La de Iria Vázquez es también una propuesta lírica. Aquí, lo lumínico y el movimiento apuntan a la sensibilidad del acto perceptivo, a la atracción por lo oculto y a la potencialidad de lo cotidiano. Mientras tanto, Alba Villar nos devuelve a una realidad más cruda, una historia en la cual se entretejen lo autobiográfico, la pandemia, el mar y la tierra para aproximarnos hacia la posibilidad de una inminente catástrofe, pero también a la belleza de lo vivo. Otro paisaje, radicalmente distinto, lo encontramos en la instalación desplegada por Pablo Agma y Raquel Álvarez, plagada de topografías y tránsitos, de cuerpos que imprimen sus huellas en el territorio dejando entrever la sensualidad de las pulsiones y las marcas de nuestras acciones. Es asimismo el cuerpo uno de los principales soportes creativos en el trabajo de Monica Mura, quien en esta ocasión juega con la dislocación perceptiva a partir del ejercicio de la escritura automática. Sin la posibilidad de descifrar lo escrito, su traducción se vuelve sonora, queda atrapada entre el medio digital y el analógico para perpetuarse a modo de banda de moebius.

    Estas son algunas de las formulaciones destiladas en la sección Galicia, que continúa ofreciendo un enfoque multidireccional capaz de abordar los intereses y directrices visuales de nuestro horizonte contemporáneo. Hay muchos nombres nuevos, también artistas reincidentes, y un enfoque intergeneracional abierto a la construcción de nuevas redes de trabajo, al cruce de miradas y la simbiosis entre la creación audiovisual que viene y la ya perpetuada. Todo ello es fruto de la magia de las artes en su impulso por cuestionar lo presente y construir futuros.

    SD

    Sara Donoso Calvo

    Desarrollo web: Valentín Barros

    Obra: Juan Carlos Meana. “...Y comimos todos del mismo plato”, 2019. Produce: Artium/Artepan

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