Umoja. Arte y memoria.
Umoja. Arte y memoria es un proyecto que se desarrolla en el entorno rural de Kenya (Kisumu County, Nyakach Sub-County), dentro de la comunidad Luo y como parte de un voluntariado artístico-educativo.
Se han llevado a cabo una serie de talleres con mujeres de la comunidad Wadanda y alumnado de la escuela St. Agnes Obanda Primary School, entendiendo el arte como una herramienta de conexión con la memoria, el entorno y el autoconocimiento. Estos proyectos han centrado su energía en el autocuidado y han sido ideados como un eje simbólico para conectar historias, afectos y saberes a partir de la combinación de prácticas artísticas con herramientas de exploración emocional, pensamiento crítico y co-creación. Cada sesión estuvo centrada en preguntas como: ¿Qué historias guardamos? ¿Qué deseamos para el futuro? ¿Qué vemos a nuestro alrededor que merece ser contado o imaginado de otro modo?
Se hace necesario un poco de contexto para tratar de poner sobre la mesa las prácticas artísticas desarrolladas:
Proyecto realizado con las mujeres
Este lugar cautiva por su ritmo cotidiano, por el valor de la humildad y lo compartido. Su sonoridad acompasa los cantos de los pájaros, el despertar de los gallos, el revuelo de las cabras, los corderos y las vacas; también de los polluelos que abandonan el amparo de sus madres para tratar de entender de qué va el mundo. Este lugar se inscribe entre la lumbre y la ropa secando al sol, entre las plantaciones de maíz y el remover de sus semillas, que llevan impresos los matices de unas manos incansables y tienen nombre de mujer. Porque son ellas, mayoritariamente, las hacedoras: las responsables de cuidar de los suyos y de la naturaleza, de tener el Ugali listo para acompañar las comidas, siempre en cantidades generosas que invitan a compartir. Ellas resisten los ritmos del sol y el desordenado barullo de los niños mientras hacen la colada con el agua que recogen de la lluvia. Pero ¿tienen tiempo para pensar en quiénes son? En sus necesidades y emociones, en sus vidas… ¿Tiempo para comprender la sabiduría que llevan dentro? ¿Nos dedicamos, en realidad, esos momentos?
A lo largo del taller hemos tratado de desarrollar una serie de herramientas artísticas desde las que trabajar el empoderamiento y el autoconocimiento. La propuesta se articuló en torno a la creación de fanzines personales, que funcionan como relicarios de identidad, deseos y saberes transmitidos. A través del collage, la escritura y el uso de elementos simbólicos, cada participante configuró su propio archivo íntimo, dando forma visual a relatos que a menudo quedan fuera del imaginario oficial y que pertenecen al campo de la memoria. Inicialmente, el proceso de asimilación del significado de libro de artista resultó algo complejo debido, entre otras cosas, a las barreras del idioma y las diferencias culturales. Sin embargo, el hecho de facilitar imágenes recortadas para poder empezar sin la presión de la hoja en blanco permitió una mayor soltura que se acabó traduciendo en una experimentación cromática, textual y tridimensional. Como gesto de afirmación y visibilidad, cada mujer configuró su propio libro, entretejiendo historias sometidas al paso del tiempo, a la idea del yo y del otro, a sus creencias y relatos de superación. Relatos divididos que culminaron en una página final con la pregunta: ¿quién es la persona más importante de tu vida? Como respuesta, una pequeña lámina de espejo invitaba al desenlace. Porque mientras su pecho alimenta y sus manos trabajan, ellas también deben mirar hacia adentro.
Proyecto realizado en la escuela
En paralelo, se trabajó con alumnado de la escuela St. Agnes Obanda Primary School con edades comprendidas entre los 8 y los 15 años. Tratando de introducir cuestiones relacionadas con la salud mental, se propuso la creación de un espacio de refugio que les permitiera profundizar en su estado emocional de forma lúdica y experiencial. A partir de una serie de pautas que incluían cuestiones como el diseño del camino a la escuela, la recreación de un recuerdo o la expresión de sus preocupaciones, se invitó a la experimentación con el papel en sus diferentes formatos y dimensiones. Partiendo, igualmente, del collage, la práctica fue tomando forma de un palimpsesto cuyas capas hilvanaban pasado, presente y futuro. Mientras el alumnado adolescente manifestaba su rechazo ante la situación política de un país que, entre otras cosas, anuncia la inmediata privatización de la educación, los más pequeños compartieron historias familiares y deseos. Además de reforzar el pensamiento abstracto mediante sencillas técnicas de transformación o re-definición de las imágenes y materiales disponibles, se fomentó la reflexión y el sentido crítico invitando al alumnado a escribir frases que pudiesen resumir sus creaciones. Esto permitió desvelar preocupaciones compartidas que podrán ser trabajadas de manera más profunda o individualizada por parte del profesorado. Así, destacan mensajes como “people should understand each other”; “life is very hard, we need to love our neighborhoods” o “people should take care of mental health”.
La experiencia en la escuela revela una situación psicosocial muy diferente a la habitual en España. Desde la extrema humildad de sus instalaciones, el alumnado comparte un ambiente poco favorable para su etapa de desarrollo, teniendo que lidiar a menudo con circunstancias complejas a nivel familiar y personal. Circunstancias, sin embargo, que no consiguen desdibujar sus sonrisas ni su capacidad expresiva, sino que fortalecen su resiliencia y ese poder asombroso de hacer de la nada un mundo. Porque, al igual que sucede con la vida, para jugar al fútbol no hace falta un balón especial, sino ganas e imaginación.
Como colofón, se celebró un evento solidario para recaudar fondos destinados a mejorar la iluminación y el mobiliario de las aulas. Fue un encuentro sencillo, con juegos y música, que logró reunir a la comunidad local y al público internacional en torno a un objetivo común: apoyar a la escuela. Gracias a lo recaudado, ya han comenzado las primeras obras de mejora, y el proyecto sigue abierto a colaboraciones por lo que, si a alguien le apetece contribuir, puede ponerse en contacto conmigo.
Umoja se inscribe en la intersección entre arte, pedagogía y comunidad, apostando por una práctica situada, afectiva y transformadora. Más allá del resultado formal, lo que permanece es la experiencia compartida: la posibilidad de conformar nuevas narrativas y otros futuros posibles.
*En swahili, Umoja significa comunidad.